¡Te doy la bienvenida a Sofía, la capital de Bulgaria y una de las ciudades habitadas ininterrumpidamente más antiguas de Europa! Me alegra mucho que me acompañes a descubrir un lugar donde casi cada calle revela un nuevo capítulo de una historia que se remonta a más de siete mil años.
Hoy vamos a recorrer el corazón mismo de la ciudad, descubriendo magníficas iglesias, imponentes edificios públicos, antiguas calzadas romanas, parques tranquilos, plazas llenas de vida y algunos de los monumentos culturales y políticos más importantes de Bulgaria. En el camino, descubrirás cómo Sofía fue moldeada por tracios, romanos, bizantinos, búlgaros, otomanos y muchos otros pueblos que hicieron de esta extraordinaria ciudad su hogar.
Pero antes de empezar, hablemos un poco del nombre de la ciudad.
Mucho antes de llamarse Sofía, esta ciudad era conocida como Sérdica, en honor a los serdos, una tribu tracia que se asentó aquí siglos antes de la llegada de los romanos. Cuando el Imperio romano conquistó la región en el siglo I d. C., Sérdica se convirtió en una de las ciudades más prósperas del Imperio. Su estratégica ubicación en el cruce de importantes rutas comerciales la transformó en un importante centro de comercio, cultura y poder.
La ciudad llegó a ser tan importante que se dice que el emperador romano Constantino el Grande declaró: «Sérdica es mi Roma». Según la tradición, incluso llegó a considerar convertirla en la capital del Imperio romano antes de decidirse finalmente por Bizancio, la ciudad que más tarde se convertiría en Constantinopla.
El nombre Sofía apareció mucho tiempo después. Proviene de la cercana Iglesia de Santa Sofía, uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Curiosamente, el nombre no hace referencia a una mujer llamada Sofía. En realidad, procede de la palabra griega «Sophia», que significa sabiduría y hace referencia a la Santa Sabiduría, un concepto fundamental del cristianismo primitivo. Con el paso del tiempo, la iglesia se convirtió en un punto de referencia tan importante que la ciudad acabó adoptando su nombre.
Como pronto descubrirás, Sofía es una ciudad llena de fascinantes contrastes. Antiguas ruinas romanas descansan bajo las calles modernas. La arquitectura otomana convive con catedrales ortodoxas a solo unos pasos de distancia. Los edificios gubernamentales de la época comunista comparten el paisaje con elegantes palacios y animados bulevares peatonales. Y, sin embargo, todas estas épocas históricas se entrelazan para crear una ciudad que se siente al mismo tiempo atemporal y plenamente moderna.
Antes de comenzar, un par de consejos. Presta siempre atención a lo que te rodea, especialmente al cruzar las calles, y utiliza los pasos de peatones o los pasos subterráneos cuando estén indicados. Si deseas dedicar más tiempo a visitar una iglesia, un museo o un monumento, simplemente pausa el audio y reanúdalo cuando quieras. Este es tu recorrido, así que disfrútalo a tu propio ritmo.
Ahora, si estás listo, comencemos nuestro paseo por una de las capitales más infravaloradas de Europa y descubramos las fascinantes historias que han dado forma a Sofía durante miles de años.